CARTAS DESCONOCIDAS DE CORTÁZAR
CARTAS DESCONOCIDAS DE CORTÁZAR
( Transcribo del semanario uruguayo Brecha)
”Mi vida entera podría ser trazada leyendo las cartas que llevo escritas”, escribió Julio Cortázar a los 27 años. Cuando murió, a los 70, dejó tantas que la reunión (incompleta) de su correspondencia ocupó dos mil páginas en tres tomos de gran formato. (Cartas, Alfaguara, 2000) La cuidada recopilación que hizo entonces Aurora Bernárdez, su primera mujer y final albacea, fue cuidadosa pero dejó inevitablemente piezas afuera. Los fragmentos que siguen son parte de ese sospechoso resto que quedó inédito. El destinatario de estas cartas es Eduardo Castagnino que, aunque apenas cuatro años mayor que el escritor, fue su profesor en la Escuela Normal donde Cortázar estudió para maestro. Se cartearon durante 27 años, desde cuando el joven escritor recorría pueblos y provincia como profesor y padecía los bombos peronistas hasta después del éxito de Rayuela. Presentadas por el nieto de Castagnino, las cartas de Julio se dieron a conocer recientemente en el primer número de la revista Nómada de Buenos Aires. Suerte de biografía involuntaria, las cartas de Cortázar son afines a su obra, cosa que no siempre ocurre con los escritores. Fue a través de sus cartas que se supo quién fue el disputado modelo para la Maga. Estas que presentamos hoy tienen el sabor de las primeras complicaciones, parte de su educación intelectual, dicen con frescura y pasión de sus afinidades electivas en la cartografía de sus precursores. En este inmenso corpus, faltan, siguen faltando, las cartas de amor de Cortázar.
( Transcribo del semanario uruguayo Brecha)
”Mi vida entera podría ser trazada leyendo las cartas que llevo escritas”, escribió Julio Cortázar a los 27 años. Cuando murió, a los 70, dejó tantas que la reunión (incompleta) de su correspondencia ocupó dos mil páginas en tres tomos de gran formato. (Cartas, Alfaguara, 2000) La cuidada recopilación que hizo entonces Aurora Bernárdez, su primera mujer y final albacea, fue cuidadosa pero dejó inevitablemente piezas afuera. Los fragmentos que siguen son parte de ese sospechoso resto que quedó inédito. El destinatario de estas cartas es Eduardo Castagnino que, aunque apenas cuatro años mayor que el escritor, fue su profesor en la Escuela Normal donde Cortázar estudió para maestro. Se cartearon durante 27 años, desde cuando el joven escritor recorría pueblos y provincia como profesor y padecía los bombos peronistas hasta después del éxito de Rayuela. Presentadas por el nieto de Castagnino, las cartas de Julio se dieron a conocer recientemente en el primer número de la revista Nómada de Buenos Aires. Suerte de biografía involuntaria, las cartas de Cortázar son afines a su obra, cosa que no siempre ocurre con los escritores. Fue a través de sus cartas que se supo quién fue el disputado modelo para la Maga. Estas que presentamos hoy tienen el sabor de las primeras complicaciones, parte de su educación intelectual, dicen con frescura y pasión de sus afinidades electivas en la cartografía de sus precursores. En este inmenso corpus, faltan, siguen faltando, las cartas de amor de Cortázar.
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