COMO HACER UN ALTO EN EL TIEMPO
Manuel Pérez García
rodelú
Que la poesía es un alimento no cabe la menor duda. Si recurrimos a ella cada día en pequeñas dosis atraparemos un alto en el tiempo y controlaremos el instante primario de un pensamiento, pasajero sin billete capaz de birlarle a la vida sus dichas y desdichas, sus afanes y desafanes, su signo cruel y el affable, en fin, todo el condimento que nos señala y nos recuerda el cómo y el porqué de para que estamos aquí. ¿Para qué estamos? That is the question. .
Hebert Abimorad precisamente en sus poemas, aunque frugálicos, sustanciosos, propone al lector ese alto en el camino del tiempo e invita a reflexionar sobre lo cotidiano, lo nuestro y lo ajeno. Un puente que extiende sus brazos desde un pasado ya con treinta años a un presente perfectamente cuestionable.
El poeta adentra el andar en ciudades memoriosas pero con su memoria tercamente anclada en las calles de otra ciudad, palpitante siempre, al sur de sus huellas y su insomnio. Huellas marcadas por sentires descriptos y descubiertos, estela de una de esas dos vidas que a veces nos cuesta admitir pero que existen y se espejan en poemas como frases y frases que navegan poemas. Antes de comenzar a andar el pie debe moverse, reflexiona y escribe Abimorad.desesperan, al ver la cadena romperse.
Hebert Abimorad no necesita proclamar su condición de poeta y de uruguayo, la misma fluye natural y se define con claridad y, más que eso, con una sinceridad que comparto:
ayer los uruguayos/ más o menos/ le cantábamos a los farolitos/ los cruces de calles/ algo del 32/ y dos goles casuales/ hoy/ más o menos/ la misma cosa
Editado en Madrid por Ediciones Libertarias, esta nueva entraga de Poemas Frugálicos de Abimorad tiene la capacidad de pasear por México, exiliarse y desexiliarse, dudar y afirmar, censurar y abrir de par en par las ventanas de sus ser pero siempre de guardar en la bitácora los pensamientos crípticos/ cerca del timón que conduce mi (su) vida.
Hebert Abimorad nació en Montevideo Reside en Suecia, país al que llegó como refugiado político en 1975. Ha publicado: Malena y Cíber (Ediciones Trilce, Montevideo, 1996; (bajo el heterónimo de Martina Martínez), Poemas frugálicos 3; edición que recoge tres libros anteriores, Ediciones Trilce, Montevideo,1998, Conversaciones y Volverá la loba... (Ediciones Trilce, Montevideo, 2000, bajo los heterónimos de José José y Camilo Alegre), Korta Dikter , Ediciones Heterogénesis, Suecia, 2000 versión en sueco de Poemas Frugálicos y la reedición de los mismo en España a cargo de la ya antes citada Ediciones Libertarias.
Algunos de su poemas han sido traducidos al inglés, francés, persa, portugués y macedónico.
Poemas Frugálicos 124 páginas Ediciones Libertarias Madrid 2004
rodelú
Que la poesía es un alimento no cabe la menor duda. Si recurrimos a ella cada día en pequeñas dosis atraparemos un alto en el tiempo y controlaremos el instante primario de un pensamiento, pasajero sin billete capaz de birlarle a la vida sus dichas y desdichas, sus afanes y desafanes, su signo cruel y el affable, en fin, todo el condimento que nos señala y nos recuerda el cómo y el porqué de para que estamos aquí. ¿Para qué estamos? That is the question. .
Hebert Abimorad precisamente en sus poemas, aunque frugálicos, sustanciosos, propone al lector ese alto en el camino del tiempo e invita a reflexionar sobre lo cotidiano, lo nuestro y lo ajeno. Un puente que extiende sus brazos desde un pasado ya con treinta años a un presente perfectamente cuestionable.
El poeta adentra el andar en ciudades memoriosas pero con su memoria tercamente anclada en las calles de otra ciudad, palpitante siempre, al sur de sus huellas y su insomnio. Huellas marcadas por sentires descriptos y descubiertos, estela de una de esas dos vidas que a veces nos cuesta admitir pero que existen y se espejan en poemas como frases y frases que navegan poemas. Antes de comenzar a andar el pie debe moverse, reflexiona y escribe Abimorad.desesperan, al ver la cadena romperse.
Hebert Abimorad no necesita proclamar su condición de poeta y de uruguayo, la misma fluye natural y se define con claridad y, más que eso, con una sinceridad que comparto:
ayer los uruguayos/ más o menos/ le cantábamos a los farolitos/ los cruces de calles/ algo del 32/ y dos goles casuales/ hoy/ más o menos/ la misma cosa
Editado en Madrid por Ediciones Libertarias, esta nueva entraga de Poemas Frugálicos de Abimorad tiene la capacidad de pasear por México, exiliarse y desexiliarse, dudar y afirmar, censurar y abrir de par en par las ventanas de sus ser pero siempre de guardar en la bitácora los pensamientos crípticos/ cerca del timón que conduce mi (su) vida.
Hebert Abimorad nació en Montevideo Reside en Suecia, país al que llegó como refugiado político en 1975. Ha publicado: Malena y Cíber (Ediciones Trilce, Montevideo, 1996; (bajo el heterónimo de Martina Martínez), Poemas frugálicos 3; edición que recoge tres libros anteriores, Ediciones Trilce, Montevideo,1998, Conversaciones y Volverá la loba... (Ediciones Trilce, Montevideo, 2000, bajo los heterónimos de José José y Camilo Alegre), Korta Dikter , Ediciones Heterogénesis, Suecia, 2000 versión en sueco de Poemas Frugálicos y la reedición de los mismo en España a cargo de la ya antes citada Ediciones Libertarias.
Algunos de su poemas han sido traducidos al inglés, francés, persa, portugués y macedónico.
Poemas Frugálicos 124 páginas Ediciones Libertarias Madrid 2004
